“La plata de los jubilados”


Comparto la columna que escribí acerca de este eufemismo que constituye hoy uno de los prejuicios más divulgados y más sostenidos por algunos sectores de la oposición; nota publicada hoy primero de octubre en el suplemento de Economía de Página/12.

“La plata de los jubilados”

Sembrar la ignorancia y la confusión, considerada ésta no ya como falta de información sino además como construcción mal intencionada de la realidad, es lo que abunda en estas épocas electorales. En el caso que nos ocupa, el metamensaje es bien clarito: “La plata de los jubilados”. Una muletilla que sirve para degradar el extraordinario acto fundacional del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al recuperar los fondos de jubilaciones y pensiones, devastados en los ’90 por las AFJP, para reconstruir un sistema previsional sólido, inclusivo y crecientemente justo, que incluye después de muchos años el derecho de la movilidad jubilatoria para todos los argentinos.

Pero, ¿qué es “la plata de los jubilados”? Es un eufemismo que refiere a los fondos de la seguridad social que, como cualquiera puede verificarlo, se integran con los aportes de los trabajadores activos, contribuciones patronales y también con impuestos como el IVA, que pagan todos los argentinos en calidad de consumidores, estén registrados o trabajen en negro. En la Argentina de hoy, la mitad de esos fondos proviene de aportes y contribuciones, y la restante mitad de impuestos como el IVA.

Pero ese eufemismo constituye una mentira monumental. Los fondos de la seguridad social son de los jubilados, pero también de los trabajadores activos.

Porque la seguridad social siempre tuvo dos grandes pilares: las jubilaciones y las asignaciones familiares. Es decir, esos recursos son generados por los activos (trabajadores), desempleados (como consumidores) y empleadores, pero los consumen los jubilados, los trabajadores y desempleados (todos aportantes).

En este contexto, la Asignación Universal por Hijo es la universalización de las Asignaciones Familiares. Es decir, la extensión de ese beneficio a todas las familias de nuestro país, independientemente de si las mismas están integradas por trabajadores registrados o no registrados, o si se encuentran circunstancialmente desocupados. La AUH ha permitido igualar derechos, es justicia social, porque finalmente todos somos aportantes.

Quienes repiten clichés sin sentido deberían ser conscientes de que al hacerlo están descalificando y restringiendo derechos (por no decir robándoles sus aportes impositivos) a nuestros compatriotas más desprotegidos y apañando, por ejemplo, a jueces de nuestro país que, usufructuando sus regímenes de privilegio, se han auto-otorgado corporativamente jubilaciones exorbitantes de hasta más de 60 mil pesos.

Por eso es fundamental aclarar que jamás se utilizaron, ni se utilizarán, para otros fines los recursos de la Anses destinados a jubilaciones y asignaciones familiares. Ni de las actuales, ni de las futuras. Es una mentira flagrante la que el intendente de Tigre pasea estos días por la escena mediática electoral, señalando que “la plata de los jubilados” se usa para comprarles computadoras a los estudiantes secundarios.

Esta mentira se instala a partir de la circunstancia de que es la Anses, por sus reconocidos méritos como implementador y administrador de políticas sociales, la encargada de la provisión de las netbooks del Programa Conectar Igualdad. Estas recientes afirmaciones del candidato a diputado también van completando un cuadro de ideas, esto es, un futuro proyecto de gobierno: devolverles las AFJP a los bancos, volver a tomar deuda externa y, ahora, quitarles las computadoras a los estudiantes.

Por eso no ha dudado, ni siquiera a riesgo de caer en el ridículo, en descalificar al programa de inclusión digital más importante del mundo, que hasta ahora no ha recogido otra cosa que elogios por parte de la comunidad educativa del país y del exterior. Por primera vez en mucho tiempo tenemos un proyecto de país inclusivo. Por eso es pura especulación oportunista denostar un proyecto que ha revalorizado el concepto de Patria, tiene la mirada puesta sobre el otro y su desvelo en lograr la felicidad del pueblo.

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Acerca de Pablo A. Fontdevila

Licenciado en Física de la Universidad de Tucumán y diplomado en “Globalización e Integración Regional” en la Georgetown University, Fontdevila es un profesional con una extensa trayectoria dentro de la gestión pública en posiciones de relevancia tanto en el ámbito del Poder Ejecutivo así como en el legislativo. Aactualmente es Subdirector Ejecutivo de Planificación y Coordinación de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA).
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