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Los cambios de paradigmas dominantes son fracturas en los sistemas de ideas que prevalecen durante un contexto histórico determinado. En ciencias sociales, el término se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción. Claro esta que la aceptación del cambio suele ser un proceso complejo en el que la resistencia, o directamente el rechazo, juegan un rol importante.
El cambio de paradigma que supone el pase de lo físico y analógico hacia el mundo digital es parte de este fenómeno, que en la Administración Pública se conoce como la doctrina “Mc Namara”, así bautizada en honor a un fiel representante del estereotipo de la resistencia.
Esta doctrina, de amplia adhesión, consiste en que si una solución de gobierno electrónico va a implementarse, debe, no solo mejorar la performance del trámite tradicional que va a reemplazar, sino que además debe ser capaz de resolver todo desafío que emerja de la imaginación del funcionario responsable del área. Esto es, no sólo debe ser perfecta y omni-comprensiva de los problemas del presente, sino también dar respuesta a los eventuales imponderables del futuro.
Esta concepción pretende que la solución debe prever y resolver cosas que jamás se le pediría otros soportes, como el papel. De no poder garantizar 100% de seguridad, la teoría supone conservar el statu quo como lo más conveniente, generando así la parálisis o la postergación sine die de la puesta en producción de cualquier solución. En este sentido, decimos que la doctrina Mc Namara es tributaria de la filosofía de Parménides, donde el cambio no era valorado como un proceso de acercamiento a la verdad.
A prueba de los resultados, de a poco, se puede “evangelizar” a quienes adhieren a la doctrina, pero la transformación no es tan sencilla. Para que un nuevo paradigma pueda convertirse en dominante necesita de llíderes sociales que lo introduzcan y promuevan, agencias gubernamentales que lo oficialicen, profesionales que lo discutan y mejoren, educadores que lo propaguen y recursos financieros que permitan tanto la investigación como la implementación de proyectos.
Llamemos las cosas por su nombre. Esta no es simplemente la Era de la Información sino más bien la Era de la Información Digitalizada. ¿Por qué hago esta aclaración? Porque muchas de las transformaciones que sufrió la humanidad en el pasado fueron revoluciones de la información, tales como la invención de la Imprenta que aceleró la alfabetización y distribución del conocimiento, y la electricidad que abrió el camino a la invención del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión.
Ahora es la revolución de la Información Digital la que amenaza con una transformación mucho más significativa, capaz de alterar los cimientos de la humanidad.
Las ventajas que trajeron las innovadoras técnicas digitales se resumen en: facilidad de diseño, alta capacidad para almacenar información, exactitud y precisión, automatización y, sobre todo, menos ruido, es decir, menos perturbación asociada con la información que resulta indeseable.
¿Cuál es el impacto potencial de lo digital en las políticas públicas? Variado: achicamiento del gasto público y, en consecuencia, baja de la presión tributaria; transparencia en la gestión pública, mayor control ciudadano de los actos del gobierno y novedosas maneras de participación, por mencionar algunos.
Frente a la mirada tecnocrática que ha pretendido incorrectamente que una administración eficiente conduce a un mejor gobierno y este a sociedades más prosperas, la Sociedad de la Información tal vez pueda ofrecer herramientas que hagan posible avanzar por el camino de la Gobernanza, entendida como una mayor intervención de entidades representativas del quehacer social en la resolución de las cuestiones públicas.
En lo que se refiere a la Calidad del Servicio Público las novedades que trae el Gobierno Electrónico son de una importancia fenomenal y pueden cambiar radicalmente la mirada de la sociedad sobre la capacidad del estado para brindar servicios.
Para que eso suceda es necesario que haya políticas públicas. En el caso latinoamericano no han sido ni abundantes ni totalmente acertadas. Se destacan la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico y el Decreto 378/05 del gobierno argentino estableciendo putas y fijando metas para todos los organismos públicos.
Le siguen las Reformas en la Administración. Aquí se trata fundamentalmente de cambios normativos y culturales.
Queda por mencionar que el gobierno electrónico requiere además de la parametrización de procesos; la automatización de los mismos y la mejora de la calidad de las bases de datos disponibles. Deberíamos tener una Ley Nacional que lo garantice.
Pregunta Paul Krugman cómo era la fábrica en la época de la máquina de vapor. Explica que una gran caldera la presidía en el sótano. De esa maquina infernal, que despedía un calor insoportable haciendo insalubre el ambiente, salía una biela que la unía con un volante del que salía otra biela y la conectaba con una máquina. A su vez, el volante de esa máquina conectaba a través de otra biela con otra máquina. La fábrica estaba cruzada en sus diversas plantas por hierros móviles que la convertían en una maraña.
Cuando aparece el motor eléctrico, la caldera fue reemplazada por un enorme motor de bobinado que movía las mismas bielas preexistentes.
Pregunta Krugman: ¿cuánto tiempo tuvo que pasar hasta que se advirtió la verdadera ventaja de esta innovación? Ver que no sólo no despedía calor por su mayor eficiencia térmica, sino que se podía poner un motor del tamaño adecuado en cada máquina de la fábrica, eliminando en consecuencia los hierros y bielas móviles y reemplazándolos por delgados cables que llevaban electricidad La respuesta es unos 20 años.
La cultura de la época no permitió advertir de inmediato las ventajas de la nueva tecnología. Así esta ocurriendo también con las TIC`s. No sabemos todavía cuántos cambios de arquitectura, de mirada, y en definitiva qué modelo cultural y tecnológico permitirá maximizar las ventajas del nuevo paradigma.





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